miércoles, 7 de mayo de 2008
Harakiri sin querer
Llego corriendo al hospital con un cuchillo en mi pecho pidiendo que lo saquen o que hagan algo, lo que sea, excepto preguntar por el autor del intento de homicidio. Pues la razón de esta cuchillada es vergonzosa, o al menos la causa, por si ni a razón llega. Sí, el cuchillo trae grabados mis datos, solo tiene mis huellas y esta en un ángulo respecto de mi cuerpo que despierta la sospecha de que la herida es autoinflingida. Pero las preguntas son inevitables, que para integrar bien el expediente, y después de tanto enredo para esquivar mi responsabilidad en el hecho, acabé gritando: Sí, yo lo hice, pero fue sin querer es que ... el cuchillo estaba paradito y me caí sobre él!
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