miércoles, 7 de mayo de 2008

Se rompió

Quiéreme demandaba esta mañana, sin pensar en lo reflexivo de querer. No hay motivo para entenderte, si estoy besando tus manos, tu estas pensando en tus historias pasadas, y se te hace demasiado cariño. Y cuando accedo a comer de tu hielo te quejas de que soy frío, ¿te quejas de mi? ¿O de lo que ves de ti en mi? De todos modos mi jarrón ya se rompió, cuando quieras agua, trae uno nuevo tú.

TE EXTRAÑO

Hoy vi y escuché tu canción, tu esperas que la musa te lleve y se lleve tu tristeza, esperas que te enseñe a como sentir de nuevo. Y yo busco dentro de nosotros lo que le daba significado a tu canción, y no lo encuentro más.

Harakiri sin querer

Llego corriendo al hospital con un cuchillo en mi pecho pidiendo que lo saquen o que hagan algo, lo que sea, excepto preguntar por el autor del intento de homicidio. Pues la razón de esta cuchillada es vergonzosa, o al menos la causa, por si ni a razón llega. Sí, el cuchillo trae grabados mis datos, solo tiene mis huellas y esta en un ángulo respecto de mi cuerpo que despierta la sospecha de que la herida es autoinflingida. Pero las preguntas son inevitables, que para integrar bien el expediente, y después de tanto enredo para esquivar mi responsabilidad en el hecho, acabé gritando: Sí, yo lo hice, pero fue sin querer es que ... el cuchillo estaba paradito y me caí sobre él!